Viajar a Turquía, el país ubicado en dos continentes y meta de las caravanas de la ruta de la seda, es como sumergirse en otra época, puesto que en la antigua Asia Menor se edificaron las primeras ciudades de la historia como Çatal Hüyük, surgieron grandes imperios como el hitita, el bizantino y el otomano, se construyeron ciudades subterráneas como las que aún se pueden visitar en Capadocia y nacieron muchos mitos y dioses que luego heredó el mundo grecolatino. Quizá, por eso, su pasado histórico ha dejado huella tanto en Asia como en Europa.
Estambul
Estambul, en particular, es una ciudad encantadora e inspiradora de poetas como Espronceda, quien la inmortalizó en su "Canción del pirata" con los siguientes versos: "...Asia, a un lado; al otro, Europa y allí al frente Estambul..."
La antigua Bizancio, la imperial Constantinopla y la actual Estambul es un lugar que embelesa los sentidos. En ella destacan sus mezquitas de estilo otomano, con sus alminares alzándose al cielo, como la Mezquita Azul o Santa Sofía (que fue Basílica cristiana bizantina, Mezquita otomana y Museo durante 80 años por mandato de "Atatürk", el padre de los turcos hasta julio de 2020, cuando una sentencia judicial ordenó que fuera de nuevo Mezquita coincidiendo con la celebración del 600 aniversario de la conquista otomana de Estambul, para alegría del actual presidente turco Erdogan), así como la Plaza de Sultanahmet, los Baños de Roxelana, el Palacio Topkapi, la Basílica Cisterna, el Gran Bazar, la Torre Gálata, el Bazar de las Especias, la Plaza de Beyazit, el Acueducto de Valente y, cómo no, los baños turcos, que te dejarán el cuerpo como un flan.
En la zona asiática de Estambul se encuentra Kadiköy, la antigua Calcedonia, considerada la zona más antigua de la provincia de Estambul, puesto que se han hallado vestigios arqueológicos de hace más de 5.000 años y Üsküdar, fundada en el siglo VII antes de Cristo con el nombre de Crisópolis (ciudad de oro). Es recomendable cruzar a la parte asiática, a través del Estrecho del Bósforo, en el ferry que zarpa del Embarcadero de Eminönü, el cual funciona como un bus y es utilizado por los estambuliotas a diario. Las vistas desde el agua son magníficas: la Torre de Leandro, el Puente del Bósforo (de un kilómetro y medio de longitud), la Mezquita de Ortaköy, la Fortaleza de Rumeli... Asimismo, las zonas europea y asiática se convierten en postales únicas, sobre todo, en días despejados. También las puestas de sol desde la parte asiática son impresionantes.
Capadocia, en el centro de Turquía, es otro lugar que merece la pena visitar. Sus "chimeneas de las hadas" y sus ciudades trogloditas e iglesias rupestres no dejarán a nadie indiferente.

















































































































Capadocia
Capadocia, que significa "la tierra de los bellos caballos", es una región volcánica fascinante, cuyas formaciones rocosas son producto de la erosión de millones de años. El viento ha ido moldeando la toba, una roca blanda, que ha transformado el paisaje hasta formar las "chimeneas de las hadas". También se pueden visitar iglesias rupestres decoradas con frescos bizantinos y hasta ciudades trogloditas subterráneas como Derinkuyu.
|